Me externo en contra, dado que, El tatado de libre Comercio con Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos es simplemente una neardental y desesperada fórmula yanki para asegurar su poderÃo en America del Norte y Centroamérica (dado que Suramérica goza de gran autonomÃa en este hemisferio); ademas, de su primitiva necesidad de reafirmación de poder.
Muchas son las razones por las cuales me opongo a este tratado,pero quizá la más fuerte de todas es la amenaza que repersenta para la vida humana; dado que entre los apartados del TLC encontré uno en particular que captó mi atención. Según lo estipulado en el TLC, las empresas trasnacionales estarán en la potestad de acabar con las barreras que se presenten en cuanto a su expansión comercial. Esto puede interpretarse de la siguiente forma: si una vida humana repersenta una amenaza para el comercio, las trasnacionales estarán en la potestad de acabar con esta, aunque nuestra constitución polÃtica diga lo contrario; dado que el TLC se encuentra sobre toda ley constitucional de nuestro paÃs.
Otra de mis razones es en cuanto a la amenaza medio ambiental que repersenta este tratado. Según la información brindada por gupos ambientalistas, el TLC permite la colocación de plantas petrolÃferas en el área del Caribe para la explotación del crudo. El impacto ambiental que generará esta atrocidad (porque de otra forma no se puede llamar, al menos no de una manera decente)es incalculable. Pero no sólo se verÃan afectados los ecosistemas marinos; sino, que también las poblaciones aledañas, ya que no solo se trata de explotar el recurso marino, sino también se trata de varios tipos de contaminación, tanto sónica como hÃdrica y atmosférica.
En materia de empleo, absurdamente se habla de crear 300 mil empleos; lo que muchas de las personas ignoran (las que se dejan llevar por la seudoinformación de los mass media), es que estos 300 mil supuestos empleos se reparten entre todas las naciones que firmen este tratado, y que nada garantiza que esta repartición milagrosa de trabajo sea equitativa (ni de calidad humana). Es decir, que asà como a Costa Rica le pueden tocar 50 mil puestos de trabajo, puede que no le toque ninguno.
Aunado a esto, estos supuestos puestos de trabajo no tienen un plazo espacial definido.
Por otra parte, el TLC repersenta además una amenaza a la soberanÃa, democracia, paz y civilismo de nuestra nación. Me resulta indignante como después de 100 años de abolición de toda forma militar en nuestro paÃs se le permita a la comunidad yanki una apertura en cuanto a la fabricación, exportación e importación de armamento militar; y no solo se habla de armas y balas; se habla de armamento nuclear (convertirÃa esto a Costa Rica en una potencial vÃctima de un accidente nuclear como el ocurrido en Chernobyl?); a los negociadores pareciera no importarles; al fin y al cabo poseen el suficiente capital económico como para abandonar el paÃs y asentarse en uno nuevo sin problema alguno.
Señores el TLC ES UNA AMENAZA en el amplio sentido de la frase, no podemos permitir que costa rica se siga viendo como distintos sectores con diferentes intereses; aquà el único interés que debe existir es Costa Rica, no Oscar Arias y sus intereses económicos. Por Costa Rica, por su futuro y el nuestro, DIGAMOS NO AL TLC.
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NO AL TLC
@ 2007-06-09 – 20:25:55
